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FUIMOS PECES | REVISTA DIGITAL, Año 2, No. 11, Agosto-noviembre 2019, es una publicación trimestral editada por Fuimos Peces, calle Melitón Guzmán 103, Col. Virginia Cordero, Xalapa, Veracruz, México. Tel. (228) 8136604, www.fuimospeces.mx, revista@fuimospeces.mx Editor responsable: Virginia Arieta Baizabal. Reserva de Derechos al Uso Exclusivo No. 04-2017-060214264100-203, otorgada por el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Responsable de la última actualización de este Número: J. Enrique Sevilla Macip, fecha de última modificación 9 de agosto de de 2019.

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Una mirada a la otra cara de la diversidad: las lenguas en peligro de desaparición y los desafíos que representan

 

 

 

 

 

 

La diversidad lingüística y cultural en México

 

El artículo 2 de la Constitución Política de México reconoce la composición pluricultural de la nación la cual se sustenta “originalmente en sus pueblos indígenas”. De acuerdo con la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI), institución pública del estado, son más de 62 pueblos indígenas los que le dan forma a esta composición pluricultural.[1] Por otra parte, datos del censo del 2015 arrojan que 7, 382, 785 personas de 3 años de edad o más hablan alguna lengua indígena. Esto equivale al 6.5% de la población total de la nación.[2]

 

Todos estos datos oficiales nos dan una idea general de la diversidad lingüística y cultural de México. Sin embargo, dejan de lado el hecho de que no todas las lenguas, ni ese 6.5% de la población del que habla el censo, viven una misma y única realidad. En efecto, la diversidad lingüística y cultural del país no es una masa homogénea. Es por el contrario, un mosaico complejo de partes de naturaleza distinta superpuestas las unas a las otras en un territorio determinado.

 

Imagen: Jhonnatan Rangel.

 

Esta heterogeneidad puede presentar retos que condicionan el accionar de todos los actores involucrados de alguna forma u otra en la diversidad lingüística y cultural. Cuando hablamos de actores nos referimos a instituciones del estado, organismos no gubernamentales, comunidades, centros educativos e investigadores.

 

Tomemos el caso de uno de esos actores: el investigador. Veamos algunos de los retos que puede representar esta heterogeneidad para su accionar.

 

La diversidad lingüística y las lenguas en muy alto riesgo de desaparición

 

El Instituto Lingüístico de Verano (ILV), organización internacional sin fines de lucro que recopila información sobre las lenguas del mundo, contabiliza 281 lenguas indígenas en México, de las cuales 81 están en peligro y 33 están a punto de morir.[3] Por su parte, el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas de México (INALI), institución pública del estado, identifica 11 familias lingüísticas, 68 agrupaciones y 364 variantes.[4] El INALI considera que 88 de esas variantes están en riesgo mediano de desaparecer, 48 en un alto riesgo y 51 en muy alto riesgo (INALI, 2012).

 

Concentrémonos ahora en el segmento más vulnerable de la diversidad lingüística en México: las 33 (según ILV) o 51 lenguas (según INALI) que están en muy alto riesgo de desaparecer o moribundas. ¿Qué quiere decir que una lengua esté en muy alto riesgo de desaparecer?

 

Para el INALI una lengua en muy alto riesgo de desaparición es aquella que tiene menos de 1, 000 hablantes, su porcentaje de hablantes entre 5 y 14 años es menor a 10% respecto del total y se habla en menos de 20 localidades. Para el ILV una lengua “moribunda” es aquella cuyos últimos usuarios pertenecen a la generación de los abuelos (Lewis & Simmons, 2010).

 

Si tomamos en cuenta los factores de riesgo de desaparición que proponen tanto el ILV como el INALI, nos damos cuenta que el continuo lingüístico del país no es homogéneo. Los hablantes de una lengua con más de 1, 000 personas de todas las edades no viven la misma realidad que los hablantes de una lengua con menos de 20 personas, todos de la tercera edad. Por supuesto, el número y edad de los hablantes no es el único factor a considerar ya que puede haber situaciones intermedias entre estos dos casos, afectados por otros factores de tipo económico, social, político y geográfico.

 

Veamos un ejemplo de una de esas lenguas habladas por menos de 20 personas de la tercera edad, que es un caso sintomático de la situación que viven algunas de las 33 o 51 lenguas en muy alto riesgo de desaparición en el país.

 

El zoque ayapaneco: una lengua en muy alto riesgo de desaparición

 

El zoque ayapaneco es una de las lenguas de la familia lingüística mixe-zoque y se habla en el poblado de Ayapa, en el estado de Tabasco. Actualmente cuenta con alrededor de 15 hablantes, todos personas de la tercera edad y desde hace más de 50 años la lengua no se transmite de padres a hijos (Rangel, 2017). Los lingüistas llamamos a este fenómeno ruptura de la transmisión intergeneracional (Fishman, 1991).

 

Hasta hace poco tiempo no teníamos información fiable sobre esta lengua y sus hablantes, aparte de los muchos artículos mediáticos que circulaban en internet mencionando la existencia de únicamente dos hablantes. Sin embargo, en los últimos años se han realizado algunas investigaciones científicas, lo que nos permite tener más información fiable (Suslak, 2011; Rangel, en preparación).

 

Sabemos que la situación actual del zoque ayapaneco no es algo que sucedió de un día para el otro. Múltiples factores contribuyeron a que esta lengua se encuentre en alto riesgo de desaparición hoy en día. Es el resultado de un largo proceso multifactorial y complejo que sigue en marcha, modificándose al momento mismo en que escribimos estas líneas.

 

La situación que vivieron y aún viven los hablantes de zoque ayapaneco y sus familias es sintomática de muchas otras lenguas indígenas en México. Al igual que muchos otros hablantes de lenguas indígenas del país, los hablantes de zoque ayapaneco fueron violentados tanto física como psicológicamente y marginalizados por el simple hecho de hablar su lengua. Esto sin duda contribuyó a que la lengua se viera inmersa en una espiral de actitudes negativas lo que a su vez influyó para que se dejara de hablar y transmitir.

 

El uso de la lengua se redujo a tal grado con relación al español que tanto los habitantes mismos como las autoridades locales ignoraban la presencia de esta lengua en la localidad. A este fenómeno los lingüistas le llamamos sustitución lingüística o language shift (Fishman, 1991; Thomason & Kaufman, 1988). Hasta hace algunos años, se creía que en la localidad había únicamente hablantes de español (hispanófonos), a diferencia de las localidades vecinas que sí eran consideradas localidades indígenas por hablar yokot’an (lengua de la familia maya) o náhuatl (lengua de la familia uto-azteca).

 

Este desconocimiento no permitió que programas sociales dirigidos a los pueblos indígenas pudieran implementarse en Ayapa simplemente porque no se justificaba aparentemente la presencia indígena.  Esto  acentuó aún más la condición de marginación que ya sufrían desde hace varios años la localidad, los hablantes y sus familias.

 

Estos son sólo algunos de los factores que explican parcialmente por qué el zoque ayapaneco se encuentra en muy alto riesgo de desaparición. Aunque podríamos citar otros más complejos como las radicales políticas públicas de carácter racionalista de los años 20s y 30s en la región (De Giussepe, 2011), además del boom petrolero de los años 70s. Este último es responsable del cambio radical en la economía de la región, de la inmigración masiva de trabajadores hispanófonos y de problemas en el medio ambiente que afectaron así la agricultura de subsistencia local.

 

Retos que representan las lenguas en muy alto riesgo de desaparición

 

Como parte de la política lingüística del estado mexicano, en años recientes se han llevado a cabo acciones que buscan de alguna forma preservar o proteger las lenguas indígenas que se encuentran en situación de peligro.

 

Bajo esta lógica, el INALI conjuntamente con algunos de los hablantes de zoque ayapaneco y sus familias, pusieron en marcha una serie de proyectos que buscan mejorar la situación actual de la lengua. Esto no es una tarea fácil dada toda la complejidad social que ya hemos mencionado y en que se ven inmersas lenguas como el zoque ayapaneco.

 

Pero no sólo las instituciones del estado o las comunidades enfrentan este tipo de desafíos al estar inmersos en contextos de lenguas en alto riesgo de desaparición. También los investigadores nos enfrentamos a algunas de esas problemáticas.

 

Para los lingüistas por ejemplo, estudiar las lenguas en peligro de desaparición se presenta como una oportunidad única de encontrar respuestas a cuestionamientos teóricos sobre el lenguaje humano a través del material original y escaso que representan estas lenguas. Es una oportunidad también, para conservar registros de lenguas y culturas en vías de desaparición mediante la documentación representativa y multimodal (voz, habla, gestos, movimientos) de sus prácticas lingüísticas en un contexto natural. Finalmente, en épocas más recientes el campo de la lingüística busca formas de revertir el proceso de cambio lingüístico, de la ruptura de la transmisión intergeneracional o de generar nuevos hablantes. Estos tres tipos de investigación lingüística se denominan a grandes rasgos descripción (Himmelmann, 1998), documentación (Woodbury, 2003) y revitalización lingüística (Grenoble & Whaley, 2006).

 

Al realizar algún tipo de investigación lingüística ya sea de descripción, documentación o revitalización se necesita la participación de hablantes capaces de colaborar con el investigador. Ahora bien, cuando en casos similares al del zoque ayapaneco el número de hablantes es muy reducido, es complejo identificarlos debido a múltiples factores. Uno de ellos es la falta de uso de la lengua que muchas veces dificulta tanto al lingüista como a los hablantes mismos en la tarea de identificarse como tal e identificar a otros (Rangel, 2017).

 

Una vez superado esa primera problemática  teórica y  metodológica, entra en consideración la edad y las condiciones físicas de los hablantes. Efectivamente, hasta ahora no se han desarrollado, al menos en el campo de la lingüística, las herramientas metodológicas necesarias para poder trabajar con una población de la tercera edad con los posibles problemas físicos y cognitivos que esto conlleva. Es decir, el arsenal metodológico con el que contamos los lingüistas para realizar nuestro trabajo no contempla aún este tipo de especificidades.

 

Un ejemplo de esto son los estímulos que se utilizan comúnmente en la disciplina lingüística (o psicolingüística) para obtener datos controlados de los hablantes. Este tipo de estímulos consiste generalmente en dibujos, imágenes, objetos tridimensionales, grabaciones o videos. El problema de este tipo de métodos es que muchas veces los adultos mayores presentan problemas auditivos, visuales o cognitivos, lo que dificulta el uso de este tipo de herramientas. Un segundo problema aunado a esto es que el número tan reducido de hablantes dificulta los análisis de tipo estadísticos o experimentales fundamentales en las investigaciones de tipo psicolingüísticas.

 

Ejemplo de estímulos visuales (Bowerman & Pederson, 1992; Pérez Báez & Bohnemeyer, 2008)

 

Este último punto es especialmente pertinente porque de acuerdo a los criterios citados, tanto los del INALI como los del ILV, los hablantes de lenguas en muy alto riesgo de desaparición son la mayoría de las veces personas de la tercera edad. Esto implica que cualquier proyecto de investigación que involucre trabajar con alguna de estas lenguas y sus hablantes será confrontado a la falta de herramientas pertinentes para este contexto particular.

 

Finalmente, las lenguas que viven una situación similar a la del zoque ayapaneco no son para nada homogéneas, aunque tengan pocos hablantes viviendo en un territorio reducido. Por el contrario, tienden a registrar un alto grado de variación lingüística (Dorian, 1973, 1994; Toivonen, 1999; Rangel, en preparación). Hasta ahora desconocemos gran parte de los mecanismos que operan en este fenómeno. Sin embargo, representan dificultades teóricas, metodológicas y prácticas para todos los actores involucrados de alguna u otra forma en la diversidad lingüística. Por lo tanto, habrá que desarrollar herramientas pertinentes para enfrentar estos retos si queremos mejorar nuestro accionar ya sea como investigadores, instituciones del estado, organizaciones no gubernamentales o comunidades.

 

Conclusión

 

Pudimos ver que los datos oficiales pueden crear un espejismo inexistente de uniformidad en torno a la diversidad lingüística y cultural de México. Esto esconde la heterogeneidad de situaciones que es posible encontrar en todo el territorio mexicano. En ese sentido, las lenguas en muy alto grado de desaparición nos muestran una cara de esa heterogeneidad.

Por supuesto, en este artículo nos enfocamos únicamente en las lenguas indígenas hasta ahora catalogadas y pasamos por alto todas esas otras lenguas que no son consideradas como indígenas o no han sido catalogadas por el INALI o el ILV. Por ejemplo las lenguas pertenecientes a poblaciones inmigrantes, las lenguas de señas y las lenguas silbadas que podrían también ser consideradas como lenguas en muy alto riesgo de desaparición en función del contexto. También, pasamos por alto situaciones en donde hay presencia de 2 o más lenguas indígenas (o variedades de lenguas), además de español, cohabitando un mismo territorio y que esto se refleja en las prácticas lingüísticas cotidianas de la población. En contextos así, determinar las fronteras que dividen una lengua de otra es problemático y poco exacto dada la fluidez de las mismas. Todo esto en su conjunto le añade otra capa de complejidad a esta heterogeneidad.

 

Al tomar como ejemplo un estudio de caso, vimos como las lenguas en muy alto riesgo de desaparición representan distintos retos para todos los actores involucrados de alguna forma u otra en la diversidad lingüística del país. El ejemplo concreto del trabajo de investigación lingüística mostró que aún no tenemos las herramientas adecuadas para afrontar todos los retos que representa trabajar con estas poblaciones. Por supuesto esto no es aplicable únicamente para la investigación, ya que tanto las instituciones del estado como los centros de educación sufren de esta carencia cuando se trata de atender a este sector de la población. En este sentido, una política lingüística o educativa indiscriminada al igual que la práctica científica pueden no tener los resultados deseados debido a que no se cuenta aún con los instrumentos necesarios para hacer frente a la complejidad que representa la heterogeneidad de casos como los analizados aquí.

 

 

 

[1] http://www.cdi.gob.mx/dmdocuments/monografia_nacional_pueblos_indigenas_mexico.pdf [última consulta, 24.04.2017]

 

[2]  http://www.inegi.org.mx/saladeprensa/aproposito/2016/indigenas2016_0.pdf [última consulta, 20.04.2017]

 

[3] https://www.ethnologue.com/country/MX [última consulta, 10.04.2017]

 

[4] Para conocer la diferencia entre familia lingüística, agrupación y variante ver http://www.inali.gob.mx/clin-inali/ [última consulta, 19.04.2017]

 

Referencias

 

Bowerman, M., Pederson, E. 1992. Topological relations picture series. In Stephen C. Levinson (ed.), Space stimuli kit 1.2: November 1992, 51. Nijmegen: Max Planck Institute for Psycholinguistics.

 

De Giussepe, Massimo. 2011. El Tabasco racionalista frente a lo indígena: entre laboratorio social y experimentación cultural (1922-1934). Historia Mexicana, vol. LXI, núm. 2. El Colegio de México, A. C. México D. F. pp. 643-706. [Disponible en línea] http://www.redalyc.org/pdf/600/60023583005.pdf

 

Fishman, Joshua A. 1991. Reversing Language Shift: Theoretical and Empirical Foundations of Assistence to Threatened Languages. Multilingual Matters.

 

Grenoble, Lenore A., Lindsay J. Whaley. 2006. Saving Languages: An Introduction to Language Revitalization. Cambridge, UK, Cambridge.

 

Himmelmann, N.  P. (1998). Documentary and descriptive  linguistics. Linguistics, 36, pp. 161-195.

 

INALI. 2012. Lenguas indígenas nacionales en riesgo de desaparición: Variantes lingüísticas por grado de riesgo. Embriz Osorio A., Zamora Alarcón O. (Coord.). México D. F. [Disponible en línea] http://site.inali.gob.mx/pdf/libro_lenguas_indigenas_nacionales_en_riesgo_de_desaparicion.pdf  

 

Lewis, Paul M., Gary F. Simons. 2010. Assessing endangerment: Expanding Fishman’s GIDS. Revue Roumaine de Linguistique, 55 (2), pp. 103-20.

 

Pérez Báez G., Bohnemeyer J. 2008. MesoSpace : Spatial Language and Cognition in Mesoamerica.

 

Rangel, Jhonnatan. 2017. Les derniers locuteurs : au croisement des typologies des locuteurs de langues en danger. Histoire Épistémologie Langage, 39 (1).

 

Rangel, Jhonnatan. (En preparacion). Variations linguistiques et langue menacée de disparition. Le cas du nuumte ode ou ayapaneco dans l'état de Tabasco, Mexique. (Tesis de doctorado). Institut National des Langues et Civilisations Orientales, Paris, Francia.

 

Suslak, Daniel F. 2011. Ayapan Echoes: Linguistic Persistence and Loss in Tabasco, Mexico. American Anthropologist, 113 (4), pp. 569‑581.

 

Toivonen, Ida. 1999. Phonetic salience and language change: Verb paradigms in Inari Sami. C. Lindberg & S. Lund (ed.), Proceedings of the 17th Scandinavian Conference in Linguistics. Odense: Institute of Language and Communication.

Thomason, Sarah G., Terrence Kaufman. 1988. Language contact, creolization, and genetic linguistics. Berkeley, University of California Press.

 

Woodbury, Anthony  C.  2003. Defining  documentary  linguistics.  In  Peter  Austin (ed.), Language Documentation and Description, 1, pp. 35- 51. London, SOAS.

 

 

  

 

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