La Provincia de Coatzacualco a través de la cartografía novohispana

Los cambios que trajo consigo la conquista española en el mundo mesoamericano se estiman en variados e incalculables. Los más notorios siempre son de índole material como la destrucción de ciudades, templos y la masacre de poblaciones. También estos cambios casi siempre se relacionan, en el imaginario colectivo nacional, con el espacio de la ciudad de México-Tenochtitlan, en el Valle de México. Pero al contrario de ese imaginario, la investigación histórica nos permite conocer las consecuencias de la conquista española en diferentes ámbitos y puntos geográficos. Por tal motivo, aquí queremos presentar algunos cambios que sufrió la Provincia de Coatzacualco, al sur del actual estado de Veracruz, a raíz de la intrusión de los españoles en la cuenca del río Coatzacoalcos durante época colonial. Esto se pretende realizar basándonos en cartografías de la cuenca del río que se realizaron en los siglos XVI y XVIII; dichos mapas fungirán como nuestras ventanas al pasado de esta provincia colonial llena de raudales interesantes.

 

El siglo XVI

 

La primera vez que el río Coatzacoalcos se dibujó y señaló en un soporte fue en el ya famoso Mapa de Tenochtitlan de 1524 y que es atribuido a Hernán Cortés. Este mapa es un grabado que publicó el alemán Plinius en Núremberg para ilustrar la segunda carta de relación del conquistador. En este dibujo observamos los ríos que conocieron los españoles al costear el actual golfo de México, y es entre todos esos ríos que se menciona por primera vez el Coatzacoalcos. Su representación gráfica es muy reducida, pero es significativa su presencia porque nos permite pensar que fue de relevancia para los exploradores como para mencionarlo y nombrarlo en este primer perfil de la costa. Probablemente esto es consecuencia de que los españoles asociaron a cada río con las interacciones que tuvieron con los pueblos indígenas que vivían en las riberas de dichos ríos, y de esto dio cuenta Bernal Díaz del Castillo en el capítulo XVI de su Historia Verdadera (Castillo, 1939: 90).

 

Entrado el siglo XVI en lo que se comenzó a llamar Nueva España, las hoy costas veracruzanas fueron unas de las primeras zonas en donde comenzó una reconfiguración territorial. Esto se realizó aprovechando los antiguos señoríos indigenas del posclásico, los cuales pasaron a ser las nuevas provincias coloniales de la costa: la Nueva Veracruz, Tuztla (que pertenecía al Marquesado del Valle), Cosamaloapan, Guaspaltepec, y Coatzacualco (Calderón, 2004: 19). Esta última pasó a ser la Provincia de Coatzacualco -cuyo nombre significa “en el adoratorio de la serpiente”- y su cabecera principal, fundada por órdenes de Hernán Cortés, fue la Villa del Espíritu Santo.[1]Su extensión territorial era la más grande pues iba desde la sierra de los Tuxtlas hasta el río Copilco en Tabasco, mientras que al sur llegaba hasta las sierras de los estados actuales de Oaxaca y Chiapas. De esto se entiende que haya sido una de las provincias más cartografiada durante toda la época colonial, pues se produjeron más de siete mapas de distintos espacios de la provincia.

 

Veamos el primer mapa. En 1577 el rey de España Felipe II emitió una Real Cédula para los virreyes del Perú y de la Nueva España para que en los territorios de las Indias se respondiera la Instrucción y memoria de las relaciones para la descripción de las Indias. Las respuestas dieron origen a lo que conocemos comúnmente como Relaciones Geográficas; las cuales tenían como fin recaudar la mayor información sobre los recursos naturales, la configuración de los nuevos territorios, el número de habitantes y sus creencias, la economía y otros temas más y así tener una mejor administración de ellos. Lo más interesante para nosotros es que, adicionalmente, en dichas Relaciones se incluía una “pintura” de cada ciudad o provincia descrita. (Porto, 2012: 23-24). 

Figura 1. Mapa de Francesco Stroza Gali. Cauce Del Río Coatzacualco. 

 

A raíz de esta solicitud del Rey el alcalde mayor de la Villa del Espíritu Santo, Suero de Cangas y Quiñones, elaboró en 1580 la Relación de la Provincia de Coatzacualco. En esta adjuntó un mapa realizado por el navegante italiano Francesco Stroza Gali, donde plasmó todo el cauce del río Coatzacoalcos desde la Mar del Sur a la Mar del Norte, es decir, desde las costas del Pacífico a las del Golfo de México (Figura 1). La imagen del cauce del río se asemeja al largo de una culebra, reptil muy común en la región desde tiempos olmecas.

 

La Relación escrita por el alcalde nos dice que “en esta provincia, hay setenta y tantos pueblos...”, los cuales eran de lengua náhuatl y popoluca; en tiempos de la conquista el número de indios de esta comarca era de hasta 50 000, pero a finales del siglo XVI el número había descendido a 3 000 tributarios (Quiñones, 1984: 95).  En el mapa de dicha provincia son mencionados cuatro pueblos pertenecientes a esta jurisdicción y que se encuentran a las orillas del río y cerca del mar: Guaçacalco, Guatepeque, que en la relación está mencionada como Huastepeque (por ahí debió estar el pueblo llamado Coatepec, el lugar donde se dice se inmoló Quetzalcóatl), Guytan, y Miztan.

 

La ausencia de los otros pueblos de la provincia tal vez se deba a que el italiano Stroza Gali quiso remarcar, desde su óptica de navegante, lo más importante de la región como lo fuese la probabilidad de conectar los dos mares. El mapa quiere proyectar con esto la viabilidad de usar el río principal como un medio de comunicación entre la Mar del Sur y la Mar del Norte; y esto también se consignó en la Relación cuando el alcalde mayor habla de los pueblos cercanos: 

 

y a la Villa de Tecuantepeque, junto a la Mar del Sur, sesenta y cinco leguas: vase en canoa el río arriba. Son las leguas desta tierraordinarias y, por respeto de las ciénagas y ríos que hay, son los caminos torcidos y, en tiempo de aguas, son trabajosos” y detalla más adelante: “y a Tecuantepeque se va por agua hasta el puerto ocho días, según los tiempos, donde hay montes y sierras. (Ibídem, 1984: 94, 95.)

 

La idea de la navegación por los ríos es persistente, pues en otro apartado de la Relación continúa diciendo:

 

 que esta villa [Villa del Espíritu Santo] está poblada cerca de un río caudaloso y hondable, el nacimiento del cual es en las Sierras de Tecuantepeque: aguas vertientes de la Mar del Sur, sale a la Mar del Norte. (Ibídem, 97.) 

 

Las primeras exploraciones dieron cuenta de la alta densidad demográfica de la Provincia de Coatzacualco y de que los pueblos se distribuían básicamente a las orillas del río y sus ramales. Esto dio como resultado el interés por parte de los españoles de controlar la red fluvial de esta cuenca hasta la frontera con la Provincia de Teguantepec. 

 

El siglo XVIII

 

El siguiente mapa es de 1774 y fue realizado por el ingeniero militar español Agustín Crame. En 1764 lo enviaron a América con el fin de reforzar las defensas de las ciudades costeras que habían sido atacadas por los ingleses durante la Guerra de los Siete Años. (Martínez, 2016: 4). A principios de la década de 1770 recibió una comisión de parte del virrey Bucareli con “la tarea de examinar las posibles alternativas para realizar un puente interoceánico que uniera el Golfo de México con el Océano Pacífico” (Ibídem, 2016: 5). Y esto a su vez con el fin de lograr transportar de forma más eficaz las remesas de pertrechos, instrumentos navales y personal de apoyo al puerto de San Blas, el cual se abastecía para hacer frente a las incursiones de los rusos que a mediados de la década de 1760 se habían registrado en las costas del noroeste novohispano (Pinzón: 1, 2). Como resultado de esa comisión de reconocimiento del istmo de Teguantepeque, dejó por escrito un informe detallado de la zona en donde anexó el mapa titulado Ystmo de Tecoantepeque curso del Rio de Goazacoalcos (Figura 2).

Figura 2. Mapa de Agustín Crame. Ytsmo de Tecoantepeque. 

 

Este mapa es una representación más clara y puntual de la cuenca: los puertos, puertos interiores, islas, ramales, profundidad de ríos, sierras y por supuesto, pueblos. Aparecen los pueblos que había en 1774 en ambas costas, tanto en las del Golfo de México como en las del Pacífico. Solo enfocándonos en la costa del Golfo, el mapa presenta la distribución de los pueblos de la cuenca baja, la cual mantienen hasta el día de hoy. Me refiero principalmente al conjunto de pueblos indigenas que hay en la zona como Cosoleacaque, Xaltipan, Oteapan, Chinameca, Soconosco y Acayucan. Éste último, se había convertido durante el siglo XVII en la cabecera de la Provincia de Coatzacoalcos, relegando a la Villa del Espíritu Santo que había sido arrasada por ataques piratas y con ello entrado en una decadencia y abandono.

 

Pueblos como Mecayapan, Xaltipan, Pichucalco, Oteapan, entre otros más, se reubicaron de las riberas de los ríos para evitar los ataques de piratas ingleses, holandeses y franceses. De esto da pruebas el mapa de Crame; porque por ejemplo, Cosoleacaque, que era uno de los antiguos poblados conocidos como “ahualulcos”, en la zona oriental de la Provincia de Coatzacualco, se mudó entre finales del siglo XVII y principios del XVIII a su asentamiento actual (García de León, 1976: 18; 2011: 248), así mismo sucedió con Oteapan, que estaba en la ribera del río Uxpanapa y en este mapa ya están tierra adentro en una región compacta y ligada a la cabecera de San Martín Acayucan. Nuestro mapa de interés es testimonio de que los pueblos ribereños ya habían sufrido, durante el siglo XVI y todo el siglo XVII, una reconfiguración importante en su distribución espacial dentro de la Provincia como consecuencia de los avatares del mundo español en las Indias. Piratería, negocios, contrabando y apropiación de la tierra orillaron a los pueblos indígenas a dejar sus primeros asentamientos. 

 

El tercer mapa es de 1781 y está en una “Solicitud de Don Antonio Guerrero para encargarse en calidad de comandante de resguardar con gente proporcionada las muchas gargantas y desembarcaderos que ofrece la Costa del Mar del Norte y ríos que además de ella cruzan”. No sabemos con precisión quién es el autor de dicho mapa, pero lo relevante es entender el motivo por el cual se realizó y qué es lo que deja ver de la Provincia (Figura 3). 

 Figura 3. Provincia de Acayucan o Coatzacualco.

 

En ciertas épocas las rutas de comunicación fluviales que se buscaron desde el siglo XVI resultarían maliciosas para unos, y benéficas para otros, sobre todo un problema para las autoridades virreinales. Según Álvaro Alcántara, las rutas del sotavento como los caminos reales y las rutas acuáticas eran empleadas para el comercio de contrabando que provenía desde Campeche y la Provincia de Tabasco, entre otros lugares. (2016: 87). Así, el dicho Antonio Guerrero pretende convencer a las autoridades de que conoce la región y todos sus caminos de agua y de tierra y ser quien pondría cuidado y atención a las entradas de los ríos por los que entra el comercio ilícito.

 

Lo que está en el centro del mapa son algunos de los pueblos de esta Provincia de Coatzacoalco como la cabecera Acayucan y el camino que lleva hasta la costa, así como los pueblos de Cosoleacaque, Oteapan y el partido de Chinameca. A partir de este centro se entiende lo que lo rodea: ríos, bodegas y pueblos que fungen como puertos en la zona provincial de Tabasco y en la provincia de Veracruz; pueblos cabecera de otras provincias y lugares cercanos a ríos que son mejor detallados en la nota que viene debajo de la composición cartográfica. A manera de zoom, este mapa nos presenta toda una reorganización en la distribución poblacional, pero sobre todo el aprovechamiento de las antiguas rutas fluviales prehispánicas a finales del siglo XVIII. Los pueblos de la Provincia de Coatzacualco ahora giraban en torno a Acayucan, donde residía el alcalde mayor que era la autoridad de toda la región.

 

Para terminar…

 

La Provincia de Coatzacualco, retomada de un antiguo señorío indígena, fue objeto de los intereses hispanos durante toda la época colonial. Se le reconoció un potencial estratégico y económico desde los inicios de la Nueva España evidenciado por las Relaciones y mapas que se fueron produciendo durante toda la época virreinal, pero no siempre se aprovechó ese potencial por parte de las autoridades.

 

El río Coatzacualco fue lo que llamó la atención a los primeros navegantes en el siglo XVI. Ejemplo de ello es el mapa hecho por Stroza Gali y que se encuentra en la Relación de Suero de Cangas y Quiñones, pues evidencia que para el navegante lo más importante en su apreciación era la viabilidad de comunicar mediante el río a la Provincia de Teguantepeque y la de Coatzacualco. Además, hay que destacar la ubicaciones de los pueblos, los cuales están principalmente colocados en el mapa a las orillas del río; así mismo llama la atención la precisión del cauce fluvial gracias a que recorrió el río arriba con brújula en mano y tomando nota de sus curvas y meandros (García de León, 2011: 226). 

 

El segundo mapa evidencia la situación estratégica que juega el Ystmo de Tecoantepeque. No por nada el virrey Bucareli mandó a Crame a hacer un reconocimiento del cauce del río Coatzacualco, pues sabía del potencial que se podría aprovechar en cuanto a comunicación con los puertos del lado del Pacífico. Esto dio como resultado un mapa que toma en cuenta la distribución poblacional y que evidencia las transformación y reubicaciones de muchos pueblos indígenas. Estos ya no se ubican a las orillas del río, sino tierra adentro, por causa de las actividades de la realidad colonial como la piratería y el comercio.

 

El tercer mapa, en cambio, recuerda a esos mapas de tradición indígena sin tridimensionalidad y predominio del primer plano en el que se busca representar ideas o espacialidad sin tener mucho en cuenta longitudes ni latitudes (Servín, 2009: 190-193). En este caso se debe a que Don Antonio Guerrero justamente quería proyectar la idea de que él conocía muy bien la zona, pueblos, caminos, costas y ríos.  La intencionalidad es la que llevó al autor del mapa a presentar una parte de la región cercana al río Coatzacualco con énfasis en los pueblos que hay en esta provincia y las actividades económicas ilegales que se operaban en dicha provincia aprovechando las rutas fluviales y los pueblos que estaban tierra adentro. 

 

Para concluir, se puede deducir que la Provincia de Coatzacualco estuvo en la mente de las autoridades españolas desde un inicio como un nodo, un punto de conexión entre dos mares. Los pueblos de esta Provincia estuvieron articulados al rededor del río y sus ramales que se desprendían hasta río arriba, ya en la Provincia de Teguantepeque. Por tal, no es de extrañarse que durante toda la época colonial, los pueblos de la costa del Golfo pertenecieran al Obispado de Antequera, en Oaxaca, y no a Veracruz. El observar los mapas de la región nos permite entender e imaginarnos los cambios y transformaciones de los pueblos que han pervivido y así poder crear una imagen del pasado de las provincias de la historia.

 

 

 

[1] La fecha exacta de la fundación de Villa del Espíritu Santo difiere en las fuentes y por prudencia no asumimos como verdadera una en específico. Lo que es seguro es que esto sucedió entre 1520 al 1522.

 

Alcántara, Álvaro (2016). Un imperio también de agua. Puerto interiores, redes mercantiles y comercio de contrabando en las costas novohispanas, 1775 - 1795. Illes i Imperis(18), 77 - 106.

 

Calderón, Alfredo Delgado. (2004). Historia, cultura e identidad en el Sotavento. México: Culturas Populares de México, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes.

 

del Castillo, Bernal Díaz. (1939). Historia Verdadera de la Conquista de la Nueva España (Tomo. I). México: Editorial Pedro Robredo.

 

García de León, Antonio. (1976). Pajapan. Un dialecto del Golfo. México: Instituto Nacional de Antropología e Historia.

 

García de León, Antonio. (2011). Tierra adentro, mar en fuera. El puerto de Veracruz y su litoral a Sotavento, 1519 - 1821. México: Fondo de Cultura Económica.

 

Martínez, Nelly A. (2016). Territorio y fortificación del Caribe: Agustin Crame, visitador de plazas 1777 - 1779. Revista Bibliográfica de Geografía y Ciencias Sociales, XXI(1.152), 1 - 38.

 

Servín, Carlos Contreras. (2009) La cartografía indígena como testimonio de la identidad territorial de las culturas prehispánicas. Boletín de los Sistemas Nacionales y Estadístico y de Información Geográfica, II (3), 182 – 195.

 

Pinzón, Guadalupe. (s.f.). El Istmo de Tehuantepec en los proyectos interoceánicos hispanos: el caso del mapa de Agustín Crame (1774). En S. Moscoso, Enigmas de América. en prensa.

 

Porto, Carmen Manso. (2012). Los mapas de las Relaciones Geográficas de Indias de la Real Academia de la Historia. (C. d. América, Ed.) Revista de estudios colombinos (8), 23 - 52.

 

Quiñones, Suero de Cangas y. (1984). Relación de la Provincia de Coatzacualco/Villa del Espíritu Santo. En R. Acuña,Relaciones Geográficas del siglo XVI: Antequera (Tomo. I, págs. 91 - 105). México: Instituto de Investigaciones Antropológicas, Universidad Nacional Autónoma de México.

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© Agosto - octubre 2020

FUIMOS PECES | REVISTA DIGITAL, Año 3, No. 13, Agosto - octubre 2020, es una publicación trimestral editada por Fuimos Peces, calle Melitón Guzmán 103, Col. Virginia Cordero, Xalapa, Veracruz, México. Tel. (228) 8136604, www.fuimospeces.mx, revista@fuimospeces.mx Editor responsable: Virginia Arieta Baizabal. Reserva de Derechos al Uso Exclusivo No. 04-2017-060214264100-203, otorgada por el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Responsable de la última actualización de este Número: J. Enrique Sevilla Macip, fecha de última modificación 1 de agosto de 2020.

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