© Agosto - noviembre 2019

FUIMOS PECES | REVISTA DIGITAL, Año 2, No. 11, Agosto-noviembre 2019, es una publicación trimestral editada por Fuimos Peces, calle Melitón Guzmán 103, Col. Virginia Cordero, Xalapa, Veracruz, México. Tel. (228) 8136604, www.fuimospeces.mx, revista@fuimospeces.mx Editor responsable: Virginia Arieta Baizabal. Reserva de Derechos al Uso Exclusivo No. 04-2017-060214264100-203, otorgada por el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Responsable de la última actualización de este Número: J. Enrique Sevilla Macip, fecha de última modificación 9 de agosto de de 2019.

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Una mirada al periodismo religioso en Oaxaca

 

Los inicios del periodismo impreso datan de la fabricación de la imprenta alemana de Gutenberg (1448). Se tiene registro de que el primer texto impreso en aquellos tiempos fue la Biblia. Estos avances tecnológicos fueron monopolizados por la Iglesia para expandir un discurso ideológico en donde se presentaba como principal narrador. En ese sentido, Cebrián & Mirón (2013: 199) mencionan que “la Iglesia adquiere y presenta a la sociedad un rostro, una imagen, un icono, en la medida que comunica y se comunica”, y además, su credibilidad social es legitimada mediante el flujo de información producida por sus distintos organismos a nivel mundial.

 

En América Latina, las primeras publicaciones periodísticas se abordaron desde una perspectiva divina, cuando en 1541-1542 circuló una hoja volante en la que se leía:

 

La relación del espantable terremoto que agora, nuevamente ha acontecido en la ciudad de Goatemala: es cosa de grande admiración y de grande excemplo para que todos nos enmendemos a nuestros pecados y estemos apercibis para cuadno Dios fuera seuido de nos llamar. (Pittaro, 2012)

 

Como se observa, la primera noticia impresa en circular de la cual se tiene conocimiento en América Latina menciona la existencia de Dios.

 

El arribo de la imprenta a México ocurrió en 1539, cuando el arzobispo Fray Juan de Zumárraga llegó a la Nueva España junto con el impresor Juan Pablos. Pronto se instalaron más talleres de impresión, con lo que inició la circulación de hojas volantes; una de las más antiguas que se conoce en México es El Mercurio Volante (1693), una publicación con contenidos de carácter histórico y científico a cargo de Carlos de Sigüenza y Góngora. En general, los primeros productos periodísticos remitían a narraciones de procesiones religiosas y noticias de las autoridades coloniales, por ejemplo La Gaceta de México (1722) del obispo Juan Ignacio Castorena y Urzúa.

 

Desde la aparición del tema religioso en las hojas volante en 1541 hasta la creación del primer periódico católico pasaron 286 años. Gutiérrez (1994: 379) menciona que en 1827 se publica en Guadalajara (Jalisco) El defensor de la Religión (1827-1831), considerado el primer periódico de este tipo, escrito por eminentes eclesiásticos, como Pedro Espinoza, Pedro Barajas, Basilio Arriaga, S.J., y otros. Su intención era contrarrestar la prensa heterodoxa dirigida y azuzada por la masonería.[1]

 

Llegada la consolidación de la Constitución de 1857 y la proclamación de las Leyes de Reforma, la prensa católica tomó un tono más politizado y un discurso reaccionario: “lo importante es educar a los fieles en la fe y en los valores morales, y adoctrinarlos abiertamente sobre los riesgos que el país corre ante las políticas liberales” (Pacheco, 2014: 77). La confrontación de ideales ponía el marco de acción en el que la religión católica reforzaría sus valores y creencias para impregnarlas en los grupos vulnerables de la sociedad mexicana, un ejemplo son las mujeres de aquella época. Pacheco (2014) destaca que los artículos, publicaciones periódicas y reflexiones se abocaban en crear en las mujeres una imagen de compromiso absoluto con el catolicismo, atribuyéndoles así, una responsabilidad directa en el futuro del país: “ve en ellas el conducto para transmitir y proteger la fe así como los valores morales dentro de la familia y la sociedad” (2014: 77).

 

Las dos ciudades más importantes del país en aquella época, México y Puebla, destinaban sus publicaciones periódicas religiosas a la comunidad católica en general y buscaban “someter, cuidar, vigilar y hasta anular a la nueva moral pública de la República” (Pineda, 2003: 3). Algunos otros escritores se apropiaron del discurso religioso para mantener los papeles tradicionales de la mujer. Tal es el caso de la revista típica La Semana de las Señoritas Mexicanas (1851) distribuida de Mérida a Oaxaca y de Morelia a Veracruz, en la cual, además de abordar temas de música, arte y lugares europeos, la publicación escrita por hombres mencionaba que:

 

No las diremos [a las mujeres] que son bellas y fragantes flores, nacidas y creadas tan solo para adornar el jardín de la existencia; sino que las probaremos que Dios las ha puesto en el mundo para auxiliar a sus compañeros de peregrinación en el escabroso camino de la vida, y ayudarles a cargar la grande y pesada cruz del sufrimiento. (Skinner, 2006: 64)

 

Oaxaca

 

Para hablar de la historia de la prensa en Oaxaca existen dos fechas claves. En la primera, se apunta a la llegada de la imprenta al estado en 1720 y se involucra a personajes como Francisca Flores. En la segunda, se señala a José María Morelos y Pavón como principal artífice de la introducción de este equipo técnico en 1812. De Francisca Flores se conoce el Sermón Fúnebre y de Morelos El Correo Americano del Sur.

 

Para Celia del Palacio Montiel (2009), Oaxaca (1720-1813) fue la cuarta ciudad a la que llegó la imprenta, antecedida por la ciudad de México (1549), Guadalajara (1792) y Veracruz (1794). Seguramente esto se debió a la estructura económica planteada en esa época en donde eran de suma importancia para el comercio el puerto de Veracruz, la verde Antequera y la ciudad de México.

 

La fecha de 1813 es considerada como el inicio de la actividad periodística en Oaxaca, porque en ese año apareció la publicación del Correo Americano del Sur por José María Morelos y Pavón. En el zócalo de ciudad de Oaxaca, se encuentra una placa que hace mención al alojo de Morelos el 26 de noviembre de 1813 para la producción de dicha publicación, ésta se ubica frente al museo del Palacio de Gobierno en el portal de Flores (calle Las Casas, esq. Flores Magón).

 

Fue en la etapa porfirista y con el discurso de la “modernidad”, cuando en Oaxaca comenzaron a tomar importancia las publicaciones periódicas, ya que esto “también le daba a las élites un lugar de reunión para inventar y afirmarse a sí mismos como ciudadanos modernos” (Overmyer-Velázquez, 2010: 71). Las élites de la ciudad Esmeralda, el gobierno y la Iglesia utilizaron sus publicaciones para legitimar, promover y mantener sus posiciones de poder dentro de la escala jerárquica. Las publicaciones de la etapa porfirista pueden organizarse por tres temas centrales: modernidad, política y religión. Overmyer (2010) indica que el periódico religioso más popular de aquella época se llamó La voz de la verdad, el cual servía como voz oficial del influyente Arzobispo Eulogio Gillow y del El Círculo de Obreros Católicos (1906), la asociación más grande de la ciudad en ese tiempo.

 

Eulogio Gregorio Gillow (1841-1922) fue un Arzobispo de importancia de la Antequera en la etapa porfirista, debido a su relación con el statu quo y por la reproducción de la religión católica en la capital con la creación de iglesias, además, de su labor altruista en la restaura ración de escuelas. Este personaje destaca en la historia del periodismo oaxaqueño por establecer una imprenta y un semanario llamado La voz de la verdad.

 

Tales publicaciones periódicas influyeron en la creación de una clase católica moldeable para construir la economía capitalista porfiriana mediante la reproducción de los valores conservadores que pre-diseñaba la Iglesia. El Broquel de las Costumbres (1834-1835) es el primer periódico oaxaqueño de orientación católica publicado por Francisco María Cházari. Su publicación era bisemanal (jueves y domingo) en formato media carta con numeración progresiva a una columna (Sánchez & Ruiz, 2005).

 

Otra de las publicaciones religiosas más antiguas que se conocen de la ciudad de Oaxaca es El Bautista: periódico religioso (1875) impreso por Manuel Rincón, que tenía como epígrafe “voz del que clama en el desierto: aparejad el camino del Señor, enderezad sus verdades”. En Oaxaca de 1834 a 1947, existieron 19 publicaciones periódicas religiosas, siendo los años 1870, 1873, 1883 y 1939 en que se imprimieron más textos (dos por año). Miguel Escazo y Celso Castro fueron los directores que produjeron más periódicos (dos cada quien). En la Tabla 1 se muestra un listado de las publicaciones que sirve de guía para exponer la presencia del tema religioso en la prensa oaxaqueña de los siglos XIX y XX.

 

 

Tabla 1. Publicaciones periódicas religiosas de Oaxaca

Fuente: elaboración propia con base del Catálogo de la Hemerografía de Oaxaca (2005).

 

Conclusiones

 

En Oaxaca la primera publicación que se realizó fue por Francisca Flores, en 1720, de la cual sólo se conoce el Sermón Fúnebre (1720). Es importante reflexionar ¿por qué es la única publicación que se conoce de aquella imprenta? De 1834 a 1947 se tiene el dato que se imprimieron 19 publicaciones periódicas religiosas, siendo este periodo en el que se produjeron más impresiones, se estiman “171 publicaciones, un aumento de cinco veces en comparación con los medios del siglo anterior, se publicaban separadamente en Oaxaca, la mayoría en la capital” (Overmyer-Velázquez, 2010: 70).

 

El paradigma de las publicaciones periódicas de esta época en Oaxaca, hablan de que existió una enorme producción de publicaciones que pareciera no eran acorde a la sociedad analfabeta de aquel tiempo, pues, “el censo federal de 1895 registró que de los 27,730 habitantes mayores de seis años, 14,782 podían leer” (citado en Overmyer-Velázquez, 2010: 73). Overmyer (2010) reflexiona en este aspecto y justifica la existencia de aquella cantidad de publicaciones debido a que estos mencionaban que se dirigían a públicos de 2,000 a 3,000 lectores.

 

 

 

[1] Otros periódicos fueron El Católico (1845), El Ilustrador Católico Mexicano (1846), La Voz de la Religión (1848-1851), Variedades de la Civilización (1850-1852), El Expectador de México, La Religión y la Sociedad (1865-1866, 1873-1875 y 1886-1888), entre otros (Gutiérrez, 1994, pág. 379).

 

Referencias

 

Cebrián, E., & Mirón, L. (2013). Áreas del periodismo. España: Comunicación Social.

 

Del Palacio Montiel, C. (2009). Una mirada a la historia de la prensa en México desde las regiones: Un estudio comparativo (1792-1950). Hib: Revista de Historia Iberoamericana, 2(1), 80-97.

 

Guitiérrez, C. (1994). Historia de la Iglesia en México. México: Porrúa.

 

Overmyer, M. (2010). Visiones de la Ciudad Esmeralda. Modernidad, tradición y forma.

 

Pacheco, A. (2014). Periódicos católicos mexicanos del siglo XIX: Conformación de la madre de familia durante la República Restaurada para trabajar por" el otro México". Tinkuy: Boletín de investigación y debate, (21), 75-90. Obtenido de http://www.utexas.edu/cola/files/4395836 

 

Pittaro, G. (2012). La religión en la información: Benedicto XVI en la prensa argentina de referencia. España.

 

Sánchez, S., & Ruiz, C. (2005). Catálogo de la Hemerografía de Oaxaca. México: Universidad de Guadalajara y CONACYT.

 

Skinner, L. (2006). El discurso religioso y los papeles de la mujer en el periodismo decimonónico hispanoamericano. Revista iberoamericana, 72(214), 61-73. Obtenido de http://www.comfama.com/biblioteca/consultas/copias.asp?titleno=311451&loc=&re%20sxPag=10&pagCont=1

 

 

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